Era una plena noche de invierno,hacía muchísimo frío, llovía con intensidad.
Greta como era habitual por las noches antes de ir a su trabajo llevaba a su hijo a junto de su hermana para que se lo cuidase.
Se despedía de su hijo con un beso en la mejilla,lo dejaba en el piso de su hermana y se marchaba al trabajo con un vaso de café con leche que sostenía en sus delicadas manos.
- Estoy harta de esta vida,deseo buscar otro trabajo,quiero una vida mejor para mi hijo- Argumentó Greta mientras iba caminando hacia su coche.,iba vestida con una cazadora marrón de piel,unos vaqueros azules ajustados y unas botas camperas.Su cuerpo se estremeció debido al frío y la helada.
Una vez en la puerta de su trabajo entró en el local nocturno que era medianamente decente. Saludó a los vigilantes y porteros como solía hacer todas las noches,con una sonrisa resplandeciente en sus labios y sus ojos brillantes sin mediar palabra.
Tenía un admirador, un portero fornido que vigilaba todo el local,siempre que la veía a ella se quedaba embelesado,el le propinaba una leve sonrisa haciéndole una reverencia con la cabeza.
Una vez dentro el local empezó a correr hasta acercarse a su camerino.
-Como todos los días andas justa de tiempo- Le comentó una de sus compañeras que se cruzó con ella en el pasillo.
-Ya sabes los niños... -Aclaró Greta apresurada.
Entra en el camerino para desvestirse y prepararse con una vestimenta más ligera,mientras se vestía se observaba en el espejo.
Toc, toc alguien llamó a la puerta en ese momento.
-Sí, adelante- Respondió Greta.
-Hola Greta- Saludó Yago.
Yago era su jefe de trabajo,que siempre exigía a sus empleadas incluso las amenazaba con despedirlas de su trabajo cuando no estaba conforme con ellas.
Todas las bailarinas del local lo odiaban.
Greta en el momento de verlo se ponía nerviosa,se mordisqueaba los labios era un momento desagradable para ella. Intentaba disimular sus nervios mientras se vestía y lo observaba a el desde el espejo.
-Greta ...tengo que comentarte algo y quiero que me escuches.-Le afirmó.
-Si -respondió Greta a secas.
-Últimamente tengo quejas de ti, mis clientes no están satisfechos con tus actuaciones.-Comentó Yago en tono despectivo.
-¿Qué estoy haciendo mal,si puede saberse?-Le interrogó Greta.
-Todo sea por mis clientes, quiero verte disfrutar en tus actuaciones,y ahora tengo un cliente muy bueno que aporta muchos intereses al local. Quiero que te vea disfrutar, así que no lo eches a perder.
-Ya lo hago- Comentó Greta.
-No,no lo haces- Le respondió en un tono agresivo.
-¿Qué quieres?- Empezó Greta a enojarse con él.
-Quiero que te excites en tus bailes,goza con tus actuaciones,que te vean excitada,mueve tus caderas.¡Moja tus bragas,maldita sea!.Sino tendré que despedirte.-Le contestó vociferando,sus palabras se oían desde fuera del camerino.
Greta se quedó muda observandole fijamente y sin soltar palabra.
-Creo que sabes bien lo que tienes que hacer. Respondió él.
Greta estaba ruborizada y muy enojada.
-Sí-Respondió ella.
En ese momento se despidió el jefe golpeando la puerta.
-Serás malnacido, asqueroso. Musitó ella.
-Soy una bailarina exótica no una prostíbula- Susurró Greta.
Una compañera se acercó a su camerino.
-Greta prestame tu corpiño quieres.-Le rogó Lara.
¿Qué te ocurre Greta, te conozco y te veo enfadada.?.Oh Dios no me digas que vino Yago a amenazarte.Le contestó Lara.
-Sí, lo hizo.Este arrogante cree que somos meretrices,somos bailarinas profesionales aunque tengamos que desnudarnos es nuestro trabajo pero nada más .Le respondió con lágrimas en los ojos.
A veces me repudia este trabajo y deseo retirarme pero es mi hijo quien me retiene en él. -Comentó Greta.
-Agradece mientras tienes un trabajo,en el que puedas aferrarte a él y el cual te independiza,que no todo el mundo puede hacerlo. -Respondió Lara.
-No es justo,no he realizado mis estudios para acabar haciendo esto...-Comentó Greta.
-Tienes razón Greta no mucha gente remata unos estudios universitarios para acabar desnudandose en un local nocturno.Este trabajo está muy bien remunerado que te da libertad para hacer tu vida sin depender de un hombre,además no puedes pasarte la vida esperando por un trabajo ideal,quizás no lo encuentres nunca o quizás si pero cuando llegue su momento te marcharás. Es lo que haríamos cualquiera de nosotras. Le narró Lara con un gesto cariñoso.
-Es la vida real-Greta resopló mientras musitaba acercándose al escenario.
-Bueno estoy lista para salir al escenario.-Le señaló al dirigente.
Greta se sube al escenario con una lencería sexy de color morado para iniciar su baile erótico y sexual...
Comienza una luz de fondo proyectando hacia ella, Greta empieza a bailar con un suave contoneo de sus caderas haciendo movimientos espectaculares.
La mayoría del público masculino se detiene a observarla, llama la atención una mujer bien formada moviendo sus caderas con mucho sigilo.Lentamente baila al compás de la música y se mueve al tiempo que se desprende de sus ropas hasta quedarse solo con sus tangas.
Ella observa a su público, mientras baila por momentos está excitada pero al mismo tiempo siente pudor de lo que hace.
Se deja llevar por la música bailando su propio estilo.
-Uf me resulta difícil concentrarme,voy a cerrar los ojos y a bailar.-Reflexionó ella.
Empezó a arquear sus brazos con sutileza,movía sus caderas de un lado a otro constantemente apretaba sus glúteos y luego los soltaba lo hacía sin cesar para conseguir un orgasmo y asi satisfacer a su jefe para que la viera con las bragas mojadas.
Los ejercicios los repetía continuamente sin cesar.Apretaba sus muslos para conseguir rozar con su clítoris mientras bailaba.Se concentraba en lo que hacía olvidando que su público la observaba.
Empezó a sentir un ligero cosquilleo en su cuerpo,su clítoris se dilató.
-Oh qué gusto-Le costó gesticular las palabras sentía un tremendo placer que hacia que su cuerpo la obligase a ponerse de rodillas en el escenario porque no podía contener su cuerpo.
Era visible sus tangas mojadas y sentía la humedad en ellas,sus pezones estaban erectos,y se le erizó la piel. Cuando se levantó se le observó su corrida resbalando por sus piernas,y ella empezó a soplar toda ruborizada.
Los hombres aplaudieron su actuación y alguien de entre el público le tiró una rosa al escenario dándole un distanciado beso.


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