Una
tarde de verano,Ninfa y Juan estaban paseando tranquilamente por la
playa. Se les veía tan felices cogidos de la mano...
-Ninfa,
esta noche quiero hacer algo especial.
-Sorpréndeme
Juan.
-Vamos
esta noche a una sala chill out y nos quedamos un par de días¿qué
te parece?.
-Sí,
me gusta la idea.
-Vámonos,no perdamos más tiempo.
Se
dispusieron a hacer un pequeño viaje en coche. Transcurridas tres
horas de viaje se aproximaron a un hotel lo observaron desde fuera.
-Ninfa,este hotel me gusta, lo he visto anunciado por internet, dispone de
todas las comodidades, es un hotel de cinco estrellas.
-Vamos
a hacer una visita, Juan.
Entraron en el hotel que parecía un palacete árabe de
color blanco. El vestíbulo era enorme, se observaba a lo lejos que
colgaban del techo numerosas lámparas turcas y cortinas en todos las
salidas del hotel. Al fondo se ubicaba una fuente estrellada estilo
árabe...
Se
acercaron a la recepcionista del hotel:
-¿Qué
desean ustedes? -le interrogó con afabilidad la recepcionista-.
-Mire,deseamos una habitación para dos.
-¿La
desean con sala chill out al lado de la habitación?
-Sí
claro -replicó Juan-.
Entraron en la habitación, se veía muy amplia. La cama llevaba un dosel. Las
sabanas eran de seda grisácea.
-Juan,
me encanta...
-Ah
sí, aún nos queda por ver la sala chill out.
Entraron
en la sala y se quedaron impresionados, se observaba en el medio un
puff cama de color blanco, con un sofá en cada lateral con unas
cuantas lámparas de pie. En el suelo marcaban el camino unas velas
diminutas perfectamente colocadas, al fondo se situaba una mesa con
barritas de incienso que desprendían perfume a lavanda…
El
ambiente era cálido,se oía una música relajante que les incitaba
a entrar en aquella sala.
Los
dos corrieron hacia el puff cama, se acomodaron en él, por un instante se observaron el uno al otro.
-Te
gusta, mi niña? -le interpeló Juan-.
-Sí
mucho,Juan -le contestó Ninfa sonriente-.
Ninfa
comenzó a besarle con mucha ternura, le acarició el pelo,deslizó su boca para besarle el cuello, percató su viril perfume…
Comenzó a desabrochar la blusa, le besó su corpulento pecho, sintió como
su corazón latía con fuerza, continuó descendiendo su mano, le
desabrochó el pantalón con mucha suavidad dejándolo completamente
desnudo.
Juan la observó sonriente,se vinculó a la boca de ella,
para besarla, jugueteando con sus lenguas. Juan con su mano masculina
le acarició la mejilla, la desnudó lentamente, acompañándo con unas suaves caricias percibió como se le erizó la piel, hasta
dejarla en lencería.
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Se
abrazaron mutuamente, continuaron besándose,esta vez estaban más
compenetrados.
Se
acostaron en el puff cama, Juan la cogió de las muñecas, se situó encima de ella. La besó con furor,sus besos continuaron descendiendo... mientras que su miembro lo rozaba constantemente con
el sexo de ella, al ritmo que la besaba. Se arrimó a sus pechos,
los succionó con suavidad, Ninfa gimió en voz susurrante, le lamió su vientre una y otra vez.
Juan
se volteó para colocar a Ninfa encima de ella. Ella se situó de
rodillas de espaldas a él, se posicionaron haciendo un sesenta y
nueve.
Juan inició a deleitar el sexo de ella,húmedo,caliente, lo saboreó sin cesar.
Ella
se agachó para paladear su dulce miembro,lo lamía sin cesar,rodeó con su lengua el prepucio, su miembro se elevó.
Ambos
se excitaron cada vez más, se amaban tan intensamente...
Juan
le propinó unos azotes en el glúteo, al instante que jugaba con sus
dedos en su sexo. Comenzó a introducirle un dedo con tesón, Ninfa
le respondió con leves gemidos, la estimuló.
Juan examinó que su dedo se lubricó, esta vez volvió a introducirle
otro dedo aún con más tesón, ahora jugaba con dos dedos dentro de
su sexo.
Ninfa
se volvía cada vez más salvaje para saborear el miembro, lo
coordinó con unas leves caricias en el escroto.
Juan
jugueteó con su lengua en el clítoris compaginando sus dedos en la
vagina.Los extrajo y le sujetó el clítoris dándole un suave
apretón,lo saboreó con unos lametones más activos.
Ninfa
gemía cada vez más,tanto era el placer que le dió que se sacó el
miembro de la boca, para soltar unos chirridos.
-Oooooohhhh
Juan.
Liberó el flujo encima de la boca de Juan.
Proseguía Ninfa dándole placer a Juan, no cesó de lamerle. Juan le comprimió los glúteos, estaba muy tenso, ya se aproximaba para desprender el
sustento.
Ninfa
abrió su boca para saborearlo.
-Ahhhhhh
sííííííí.
El
semen queda todo derramado por la boca de ella. Finalmente ella se
retocó con su lengua alrededor de la boca.
-Mmmmm
me gusta,Juan -contestó con apetito-.
Juan
le sonrió acariciándole la mejilla.
-¿Te
ha gustado, mi niña?
-Sí
Juan y me encanta tu semen, es dulce.
-Para
la próxima vez haremos algo más especial.
-¡¿Todavía
más?! -replicó Ninfa-.

