Ninfa 2012 ©.

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lunes, 16 de septiembre de 2013

Cita con el masajista.

Por la noche antes de acostarse, Ninfa miró en su agenda personal las actividades del día siguiente.
(Había rememorado) -Mañana tengo que ir al masajista erótico.
En ese instante apareció Iván tras de ella para besarla.
-¿Qué estas meditando Ninfa?-Interpeló Iván.
-Nada considerable,sólo que había olvidado que tenía una cita con el masajista.-Comentó ella.
-¡Oh,te duele algo!-Le cuestionó todo preocupado.
-No,je,je,je.No te preocupes no es un masajista habitual.
-¿No comprendo que quieres decir? -El estaba dubitativo.
-Ejem. ( Ninfa carraspeó un poco) es un masajista erótico.
-¡Ah!-Iván se quedó sorprendido 
- Posa desnudo delante de ti cuanto te hace los masajes.Le preguntó observándola con recelo.
-Es un buen profesional sabe lo que hace,trabaja vestido y es un hombre instruido,no es lo que parece.
-¡Ya! no creo que tengas que acudir a él,cuando me tienes a mi,me ofrezco encantado hacerte masajes.Contestó Iván enojado.
-Sí,sí tengo que ir percibo como todo mi cuerpo se libera de excesiva rigidez.Suelo citarme una vez al mes.
-¡Oh! me dejas anonado no sabía nada de esto.
-Las mujeres también tenemos derecho a sentirnos bien sexual y emocionalmente.No seas ególatra Iván.
-Esta bien voy a intentar olvidar todo lo que hemos comentado ahora.¡Por favor! sigue con tus cosas.
-Me voy a retirar que en un descuido me puedo poner celoso.
-No es bueno tener celos.Refunfuñó Ninfa.
-Quiero que me cuentes los detalles.Le rogó Iván.
Se despidieron con un grato beso.
Al día siguiente,Ninfa se dió un baño relajante.Mientras se bañaba meditaba en el masajista (Mmmmm,qué chico mas sexyyyy,¡que dulce es, que delicia de manos, que arte tiene este chico!me encantan sus masajes sensuales, eróticos ¡ooooohhhh! que maravilla.
Salió de su casa para acudir al centro de masajes que tenía cerca de donde ella vive.Una vez dentro del centro se divisan cuatro habitaciones,cada una de ellas separadas por un pasadizo.
Ella entró en la habitación de su masajista habitual.
-¡Hola, Víctor!(así se llamaba su masajista) ¿qué tal ?- le comentó ella sonriente.
-Muy bien Ninfa gracias por preguntar.¿No crees que la pregunta tendría que haberla hecho yo?
-¿Cómo estás Ninfa?
-Bien Víctor.-Le respondió con una leve sonrisa impaciente por sentir sus manos en su cuerpo.
-Bien,sólo bien no me parece suficiente Ninfa,voy a tener que mejorarlo.-Le gesticuló con un guiño en el ojo izquierdo.Ninfa le volvió a sonreír.
-Ninfa cuando desees acuestate en la camilla.
-Sí por supuesto.-Respondió ella.
Ninfa se desnudó toda haciéndose visible solo con la tanga azul.Ya preparada entró en una habitación mas íntima que estaba al lado.
La habitación era acogedora y sugerente,la camilla era de color rojo tenía doseles que colgaban un velo rojo transparente, estaba rodeada de velas aromáticas perfumadas,que desprendían un intenso perfume de mirra y esencia marina. Al fondo adornaba dos estatuillas orientales que estaban rodeadas de preciosas rosas blancas, con pétalos sueltos.
En la habitación se palpaba una sensación de calma abismal,le acompañaba un leve calorcillo.
Ninfa se acostó en la camilla boca abajo.
- Te veo muy tensa,relajate y descansa.Le comentó Víctor susurrandole con una voz atractiva y sosegada.
Víctor sutilmente le retiró la melena hacia un lado para explorar su espalda,comenzó a tocarla con extrema suavidad.
-¡Qué agarrotada ufff!- Le respondió Víctor mientras le  acarició con sus finos dedos la espalda de arriba a abajo.
Ella sintió un ligero cosquilleo que recorrió su cuerpo.Víctor cogió un frasco de aceite perfumado de almendras,se untó una pequeña porción frotándose las manos.Después con el frasco desprendió el aceite a borbotones en la espalda de ella.
Comenzó a masajear su espalda levemente,ella palpó los  dedos como jugaban en su cuerpo..realizó movimientos ascendentes y descendentes rotando sus manos.
Ninfa cerró los ojos en ese momento se dejó llevar por el masajista,haciéndose subordinada de sus encantos.
Víctor trabajó con esmero con sus manos,dejó que el aceite pudieran hacer el recorrido con suavidad,en ocasiones aumentó la fuerza de sus masajes y comenzó a combinarlos con unos toqueteos eróticos.Empezó desde la espalda y descendió lentamente por todo el cuerpo.Se detuvo a acariciarle los glúteos debido a que era una zona mas susceptible se los acarició con dulzura y lentamente, consiguió un grado de excitación. No cesó hasta finalizar en los pies  y volvió a repetir el proceso en sentido contrario,sin cesar sus masajes la relajaron por completo que casi se estaba quedando dormida.
-Víctor que manos mas encantadoras tienes.-Le comentó ella con los ojos cerrados y la voz apagada para que el no cediese con su trabajo.
Víctor le sonrió.
-Ninfa date la vuelta.-Le susurró al oído.
Mientras se viró,el se volvió a untar las manos de aceite,continuó masajeando por delante,le cogió con exquisitez sus brazos,hacía leves descensos con sus dedos resbaladizos.Después continuó con sus pechos le circunvaló con sus dedos casi sin palparlos, los combinaba con unos masajes un poco mas intensos, para que no le resbalaran, concluyó cuando se los palpó erectos. Ella respiró con mas intensidad se encendió con el placer.El siguió descendiendo el recorrido con un dedo por su vientre,decreció hasta aproximarse a sus muslos redondeados y candentes.Se detuvo a masajear sus muslos,se los amasó como si fuese una masa de hacer pan,a medida que le masajeaba se fué acercando mas a su sexo.Le abrió sus piernas  lentamente para que el pudiera alcanzar su sexo,se detuvo a acariciarla en su zona mas íntima,sus dedos le friccionaron sus labios mayores,para que estos ofreciesen  el paso de sus dedos a una zona mas prohibida.



Comenzó la parte mas significativa para el masajista,volvió a humedecer sus dedos en aceite,se inició con unos toqueteos suaves en su clítoris con movimientos circulares.Después sumergió sus dedos entre los labios y el clítoris haciendo movimientos ascendentes y descendentes sin cesar,palpó la hinchazón de sus labios y el clítoris aumentó de tamaño,la tarea le ayudó a continuar con su trabajo.El intentó relajarla lo más posible.Víctor hizo una breve pausa.
-¿Cómo te encuentras?-Le cuestionó Víctor.
-Estoy bien,gracias.-Le respondió ella casi dormida.
-Perfecto.- Comentó él.
En ese momento Víctor se ubicó en el cabezal de la camilla,volvió a untarse los dedos,e introdujo con suavidad un dedo dentro de su vagina,notó su sexo totalmente húmedo por lo que procedió a introducirle un segundo dedo le quedaron introducidos el dedo medio y anular.Exploró dentro de ella,detectó el punto G,e intentó engancharse con los dedos con suma delicadeza,dándole unos toqueteos suaves.
Ejercitó esos ejercicios con la mano con constancia, y aumentó la presión de sus dedos pausadamente.
A Ninfa se le oyó suspirar cada vez mas,su respiración era cada vez mas profunda, su cuerpo entró en calor. Ella solo veía los robustos brazos del masajista como se movían con el ejercicio,y apreció como sus dedos  jugaban dentro de su vagina.
El aumentó mas y mas sin interrumpir pero sin llegar a lastimarla,su estimulación fué intensa y placentera.
-Oooohhhh.-Ninfa murmuró de placer,su cuerpo estaba empapado de sudor.  
Víctor no desistió,observó como las piernas de ella se estremecieron con el placer,sus caderas se elevaron involuntariamente,sus chirridos fueron potentes,hasta que finalmente expulsó su chorro,como si se tratara de una fuente,quedando toda la camilla encharcada.

-Así me gusta,estoy satisfecho con mi trabajo.-Le comentó Víctor
Ella unos breves minutos se le quedó observando sonriente.
-Tengo sed.-Le argumentó Ninfa.
-Tranquila te traigo un vaso de agua.
Víctor le ofreció el vaso de agua.El le preguntó si quería repetir la experiencia.Ella le respondió afirmativamente con anhelos de sentir el mismo placer.
-Continuamos Ninfa.-Contestó él volviendo a repetir la práctica.